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jueves, 6 de octubre de 2011

Soñé hija, contigo



Soñé hija, contigo. Me llevaste a un campo hermoso. Si con flores y de qué clases, nombres, tamaños y colores; si aves, de cuáles, etcétera; sinceramente, no lo sé. No me fijé en todo éso que decora, los escenarios lindos, de los sueños o de los cuentos infantiles.

Pero si sé, que era un campo hermoso. Simplemente hermoso. Porque no había miedo, ni desajustes climáticos, ni hambre, ni prisas, ni presiones, ni hostigamientos, ni abusos, ni crisis de nada.

No me preguntes mucho, pues tú lo conoces mejor que yo,  ¡es tu mundo! El mismo en el que juegas siempre, con Candy,  con Fabis y todos los demás…

En cuanto llegamos, me tomé el elixir de agua de lluvia, con los ingredientes que solo tú supiste que agregaste, para hacerme tan niña como tú, a toda prisa. El sol, las flores y tu alegría, exaltaron a más no poder, todas mis emociones y mi amor por ti. Que jugueteaban en mi pecho, como las notas musicales en una partitura viva.

El eco reía como loco de nosotras, al vernos subir a las nubes, de unas cuantas  zancadas, por la escalinata de cristal, que viene con todos los arco iris actuales.

Brinca, flota, que bota y rebota. Espuma de azúcar, blanco algodón, caramelo disuelto, ¡Mmm! – Muerde ésta orilla ¡otra mordida!, ¡quiero más!  

Tu carita de nácar, los vientos jaspeados de azul y blanco en el fondo gris. Una muñequita vestida de tul - ¡No, ja ja ja, de azul! – zapatitos blancos y delantal…

¡Sch! Habla, no grites. Que cállate… despacio, silencio, que si gritas y brincas, puede que llueva más. -y qué.
-Que qué. Y que empieza a llover otra vez ¡Aaaay! ¡Aaaay!

El viento nos hizo el favor de introducirnos en dos burbujas de jabón, de las que siempre tiene para este tipo de casos. Sopló para inflarlas todo lo necesario y así bajamos, muy suave, sin el sopetón que imaginamos, cuando gritamos y gritamos, al ver que empezaba a desbaratarse la nube que comíamos y en la que tanto brincábamos.

¡Plot, plot!, explotaron las burbujas, en la cama al llegar. Despierto y te miro, tan feliz y  tan dormida, con un cacho de nube en tu mano aún.

martes, 4 de octubre de 2011

Cómo te digo ahora



Si no me importó
gastar mis jornadas,
soñando ilusoriamente
que podrías ser esencial.

Y que en el encuentro
mantendríamos las ganas
de romper las rutinas,
de ganarle al destino.

Si no me importaron
los ajetreos, ni los viajes,
ni las temporalidades,
para que esto no se oxidara.

Con el impulso continuo
de continuar nuestra esencia,
y refrendar el beso,
mil veces más.

Si no me importó…
¡Tú sabes cuánto no me importó!
¿Cómo te digo ahora,
que en este desdichado capítulo,
no hay más tinta para ti?

lunes, 3 de octubre de 2011

La última



Quiero ser tu último amor,
ni el primero, ni el segundo…
Yo sé, cuál es,
el centímetro cuadrado
más arrebatado, 
hasta de tu inconciencia.

Y al tanto estoy, lo sabes,
de los metros lineales,     
de tus actos conscientes.
Que al final de las aventuras
y el desfile de mujeres,
tus días, son noches sin mí.       

Cuántas sean, ¡no me importa!
a ti las colecciones te aburren,
y las matemáticas no son mi fuerte.
Ni la primera, ni la ciento tres,
abreviando cifras: seré la última…
¡Al carajo con tus preludios!