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sábado, 8 de abril de 2017

El negociador

-¡Mamaaá!, llega el niño con sangre en la boca.
La madre lo revisa,  lo tranquiliza.
-Ya se te va a caer otro diente, ven a enjuagarte...  ¡Listo!... ¡Ya! No vayas a estar tocándolo, ni moviéndolo.
El niño asiente mustio y se va. Pero regresa al rato en las mismas.
Después de esto, la madre lo espía y lo encuentra removiendo su diente con los dedos. El niño corre a enjuagarse de nuevo y regresa, sin dar oportunidad de regañarlo.
-Oye Mamá... Mmm... ¿Tú crees que el ratoncito quiera darme algún anticipo esta noche? Necesito un dinero y este diente nada que se me quiere caer.


*Feliz fin de semana, amigos.

miércoles, 5 de abril de 2017

Poema tal

Perdona que sea
un poema pobre,
sin nombre
¿Quién sabe nuestros
nombres?
Y ¿para qué?
Si no hemos de ser nombrados,
por las calles secas
donde andamos.
Secas, aunque llueva
y llueve muy denso,
dentro de este poema.
Quedándome
más desnudo,
sin rimas,
ni riquezas.
Y si más demoro,
se me caerán
todas las letras,
como se me fue cayendo
la pureza.
¿Para qué un nombre?
¿Has escuchado: Ey tú,
poema tal?
¡Yo no!
A mí nadie
me ha nombrado
nunca.

lunes, 3 de abril de 2017

La pregunta

Llegan casi juntos
los dos, con un aire
de fastidio envolvente.

La mira, para nada
se parece a ella,
ahora despeinada,
el rimel corrido,
el rubor escapado.
¿Dónde habrá quedado ella?

Lo mira, muy destartalado,
con todos los sueños
matutinos,  agarrados de su
camisa, con esa fuerza
atemorizadora
de quien pide un favor
urgente.

Así trae los sueños él,
en su camisa ajada.

Se miran y se miran
como diciendo ¡puf!
hasta que uno de los dos
al fin lanza la pregunta,
directa, aguda, ineludible
ya, que corta el silencio
como una sandía
que se partiera,
al caer al piso.
Imposible esperar más.

- ¿Tienes hambre?

-Por Dios, muero...
tuve un día tremendo.
Inventemos algo de cenar.